HACIA SANTIAGO DE COMPOSTELA POR COLLOMA

La fragilidad de la vasija donde Dios vive

    La imagen del camino no es mala para hablar de la oración. Su práctica es muy similar al enfoque de todos los peregrinos que se dirigen a Santiago de Compostela o a otros horizontes. Los primeros días son animados: el cuerpo se queja de que olvidó las largas caminatas que hacían nuestros antepasados, la cabeza se pregunta por la decisión de embarcarse en una aventura, la memoria se desvanece por lo que dejamos atrás... Poco a poco, cogemos el ritmo, el movimiento se vuelve más natural, el cuerpo se relaja y la mente se vuelve libre. Y pronto, lentamente, ya no es necesario buscar el significado, las razones y las motivaciones se vuelven innecesarias e incoherentes: simplemente vivimos. Y en esta paz encontrada, en este equilibrio restaurado, en esta alegría, el silencio se abre camino.

    Debemos atrevernos a tomar este camino. Camino que conduce al descubrimiento del amigo, al descubrimiento de un complemento, al exceso de paz, al equilibrio y a la satisfacción.

    Es el misterio de Dios que nunca estará muy lejos y siempre nos precederá. Es la naturaleza del misterio de Dios de ser inmediatamente accesible, y por ello muchos no lo pueden encontrar. Misterio sin palabras, inefable, como cualquier misterio, pero solo un poco más allá de donde nuestras palabras nos llevan. Solo hace falta un pequeño paso más, un pequeño salto más allá de las palabras.

Rémi Chéno, O.P.

PASAPORTE

Nombre: Crespin

Apellido: Jean

Edad: 68 años

Familia: 3 hijas y 5 nietos y una esposa que me apoya al 200% en este proyecto.

Hobbies: bricolaje, jardinería, ornitología, fotografía...

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